Pájaros

Gustaba de escuchar hablar a los pájaros. De lejos eran pájaros cantando, pero si se acercaba y afinaba el oído podía escuchar, bajo el silbido, un murmullo, como un chismorreo a través del cual las dos aves compartían sus pensamientos. Observó también que si se acercaba demasiado, los pájaros dejaban de hablar y adoptaban un aire de disimulo. Uno de ellos adquirió el hábito de carraspear. Así que decidió alejarse y escuchar a los pájaros con un amplificador de sonidos que situó estratégicamente y bien camuflado en la cornisa. Veía entonces de lejos a los dos pájaros cómo se comentaban cosas y se reían, mientras le miraban de soslayo. Se sorprendió mucho, pero tras mantenerse horas a la escucha y observando, se cercioró de que los pájaros hablaban de él y siempre se burlaban y lo miraba con desprecio. El del carraspeo se atrevió incluso a imitar sus andares. Indignado, apagó el amplificador y corrió al baño en busca de un espejo. Así fue cómo descubrió que tenía monos en la cara.

Foto de Manmath Acharjya en Pexels